La Fira i Festes de Gandia es mucho más que un programa de conciertos: es una fiesta con más de siete siglos de historia donde conviven un pregonero de farsa, un santo nacido en palacio, demonios que escupen fuego y mercados que huelen a turrón. Esta página te presenta las tradiciones que verás repetirse cada edición, para que cuando te cruces con una sepas qué estás mirando.
El Tio de la Porra
Es el icono de la fiesta: un heraldo burlesco con casaca azul de granadero, morrión con penacho, gafas oscuras gigantes, nariz postiza y una porra dorada como bastón de mando. La mañana del primer día de la Fira, sus bandas de tambores —hasta siete a la vez— “asaltan” los colegios de Gandia para liberar a los estudiantes de clase, y hacia las 13:00–13:30 confluyen en la Plaza Mayor, donde el alcalde entrega la maza y un bombardeo pirotécnico declara abierta la fiesta. Desde 2012 es Bien de Relevancia Local Inmaterial.
Su origen real no es la sátira antinapoleónica que cuenta la leyenda, sino el Tambor Mayor de la Milicia Nacional, el pregonero que anunciaba a tambor las noticias en el siglo XIX; la primera mención escrita data de 1871. Te lo contamos entero —historia, mito, indumentaria y consejos para verlo— en su página propia: Qué es el Tio de la Porra →
Sant Francesc de Borja
El patrón de Gandia nació en el Palau Ducal el 28 de octubre de 1510. Francesc de Borja fue IV duque de Gandia, hombre fuerte de la corte de Carlos V y virrey de Cataluña, hasta que la muerte de su esposa Leonor de Castro en 1546 lo transformó: renunció a títulos y posesiones para ingresar en la recién fundada Compañía de Jesús, de la que llegó a ser III General. Murió en Roma en 1572 y fue canonizado en 1671 por Clemente X. Ese mismo año la ciudad lo nombró patrón, sustituyendo a Sant Miquel, y la antigua feria comercial se reajustó para coincidir con su festividad: así nació la fusión de “Fira” y “Festes” que se celebra hoy.
Su fiesta litúrgica es el 3 de octubre, la fecha que rige todo el calendario de la Fira: los días grandes se programan en torno a ella, y el lunes siguiente al fin de semana ferial es tradicionalmente festivo local en Gandia. El acto central es la Solemne Procesión de Sant Francesc de Borja, en la tarde del día festivo, que recorre el Centre Històric conectando los dos escenarios de la historia borgiana: el Palau Ducal, donde nació, y la Insigne Colegiata de Santa María. En el cortejo, autoridades, falleros, hermandades de Semana Santa y colectivos parroquiales acompañan el busto-relicario con las reliquias del santo, precedido de dolçainers, gigantes y cabezudos, muixeranga y danza tradicional. Tras despedir las reliquias en la Colegiata, un monumental castillo de fuegos clausura las fiestas. En la edición 2025 la procesión se celebró el lunes 6 de octubre a las 20:00, desde la Colegiata.
El correfoc
El correfoc es el espectáculo más eléctrico de la Fira: un desfile nocturno en el que grupos de dimonis —demonios disfrazados— recorren las calles del centro histórico bailando bajo lluvias de chispas, con pirotecnia montada en horcas y estructuras móviles. Verlo de cerca impresiona, y precisamente por eso hay normas estrictas. En la edición 2025 se disparó en el Paseo de las Germanies, ya pasada la medianoche de la última jornada.
Si quieres meterte en la zona de fuego, la organización pide: manga larga de tejidos naturales no inflamables (el algodón vaquero es lo ideal), gorra con visera para proteger la cabeza y gafas transparentes para las cenizas. Y una regla de oro: nunca eches agua sobre los dimonis ni sobre la pirotecnia — el agua puede provocar detonaciones descontroladas de los cartuchos. Si prefieres verlo sin chispas, basta con quedarse tras los perímetros de seguridad.
Mascletà i castells
Son las dos caras de la pirotecnia valenciana. La mascletà es un disparo terrestre que se disfruta con el cuerpo más que con los ojos: un crescendo rítmico y ensordecedor de truenos que dura pocos minutos y termina en un final apoteósico. En la Fira se programa en los días grandes, en zonas céntricas y habitualmente a las 14:00; en la edición 2025 se disparó el lunes 6 de octubre en la avenida Marqués de Campo.
Los castells de focs (castillos de fuegos artificiales) son lo contrario: espectáculo aéreo, visual y nocturno, disparado desde el cauce del río Serpis o desde descampados amplios. El más importante es el castillo final que cierra la procesión de Sant Francesc de Borja — el broche de oro de toda la Fira.
Danses i música tradicional
La banda sonora tradicional de la Fira la ponen los dolçainers i tabaleters: la dolçaina (instrumento de viento de doble lengüeta, de sonido penetrante) y el tabal (tamboril de madera y cuero) suenan en pasacalles y actos oficiales, y son lo primero que oirás delante de cualquier cortejo. El programa incluye aplecs de danses, encuentros al aire libre donde agrupaciones locales y regionales bailan jotas, fandangos y boleros tradicionales.
Verás también dos estampas muy valencianas: la muixeranga, torres y figuras humanas alzadas al compás de la música —en la edición 2025 se celebró la IX Fiesta de la Muixeranga de la Safor en la Plaza del Prado—, y los desfiles de gegants i cabuts, gigantes y cabezudos que animan las calles peatonales del centro.
Gastronomía de Fira
Durante la Fira, el Centre Històric se transforma en un gran mercado al aire libre por zonas temáticas: mercado renacentista, zoco árabe y el tradicional porrat valenciano, con puestos artesanos de juguetes de madera, joyería, jabones y cerámica. El porrat es también la despensa golosa de la fiesta: avellanas, altramuces (tramussos), peladillas, higos secos y turrones tradicionales — los sabores de los antiguos mercados de feria. Ese es el contraste con las Fallas: allí la calle huele a bunyols de carabassa recién fritos con chocolate; en la Fira mandan los frutos secos tostados y los dulces de porrat.
Para comer y cenar de ambiente hay un recinto propio, la Plaça del Mosset, con food trucks de cocina internacional y música acústica en directo; en la edición 2025 se instaló en la Plaça del Tirant. Y si quieres sentarte a manteles, octubre es buen momento para el plato estrella de la cocina marinera local: la fideuà de Gandia, de fideo fino y marisco, protagonista de las cartas de los restaurantes de la ciudad en estos días.